Vengan desgraciadas
¿No ven que me asfixio?
¿No ven que no puedo respirar?
Me duele el pecho
porque ustedes, traidoras
están de fiesta
No vienen
se quedan lejos
riéndose a carcajadas
Y yo acá sin poder desatarme,
amordazada y enmarañada
por estos nudos
de emociones y dolores
que no me dejan mover
Vengan por favor
Pónganle nombre a esta desidia,
a esta confusión,
a este hartazgo.
Acomoden en la estantería
cada uno de los sueños
que han quedado hechos trizas en el suelo .
Vengan
Digan lo no dicho
Digan que se pueden hacer las cosas mejor,
digan que la muerte y la enfermedad
pueden evadirse
y que uno puede volver a abrazarse
y reírse a carcajadas
sin tapaboca
Vengan
No me dejen acá
secándome,
aturdida
por los fétidos vapores
de estos tiempos oscuros y dolorosos.
ESCARCHA
De escarcha estoy
De escarcha y tedio
En este opaco invierno
Que se traga de un sorbo
la energía.
Mustia la carne.
Amarga la mirada.
Arrugada la voz.
Gris la piel, el cabello, el aliento.
Gris
de ausencia, de vacíos.
Desencuentros.
Puro invierno.
CONFESIONES DE INVIERNO
Tengo la misma soledad
del árbol que ha perdido sus hojas.
desnuda de sueños,
de intensidades,
de intenciones.
la desnudez
expuesta
desgarrada
por este invierno sin sol.
Silencio de pasos,
silencio de huellas
silencio de trinos.
A borbotones
"No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo"
Bertolt Brecht
¡Ay! ¡quién pudiera!
Derretir la indiferencia
el rigor de una mirada ciega,
que no repara
en los ojos tristes y oscuros
¡Quién pudiera!
Volver a ser brote,
a entibiar el aire
con una sonrisa cómplice.
¡Quién pudiera!
Conmover la sangre
Alborotar las rimas
Provocar encuentros
¡Quién pudiera!
Completar el abrazo extendido
redimirlo del frío,
adornarlo con jazz,
con buen cine
y helado de chocolate.
¡Quien pudiera!
enamorarse de la vida
beberla a borbotones
hasta ahogarse un poco,
con esa mezcla de dolor y gozo.
ENOJO
Profundamente triste
enojada,
atragantada de desilusión.
Con la ira a punto de escaparse
Paradita ahí
a orillas del abismo
Sintiendo el dolor agrio del desprecio
Entendiendo que uno dibuja otros
Que le pone colores que no tienen
Que percibe la silueta mirándose el ombligo
y sueña modismos de profeta sabio y generoso.
Enojada conmigo
Por ingenua
Por crédula
Por miope
Por boba
Trato de perdonarme
Junto los trozos
del mundo rococó que estalló
y dejó todo lleno de cicatrices.
¿Cómo disimular ese lodo fétido
de bronca y dolor ?
¿Cómo levantarse
poner sonrisas
y piedras en los zapatos
para no salir corriendo?
ASFIXIA
Escribo como siempre por lo de siempre me estoy ahogando".
Ale Pizarnik
¿Y si el ahogo lo provocan las palabras?
Porque son las letras piedras amorfas
que no quieren obedecer.
Permanecen amontonadas tapando el orificio del alma,
por donde debe salir el aire.
Solo hay un manojo pobre
de palabras gastadas.
Cursis.
Repetidas.
No consiguen nombrar la nada,
la angustia de lo finito,
el dolor de lo mortal
y las ausencias.
No pueden nombrar
las sensaciones.
Queda congelado el espacio que nos separa del mundo
y no hay poema que pueda transitarlo.
Hay bondades y sueños realizados
que no se pueden describir.
Hay bajezas instintivas
que quedan mudas,
ahorcándose con el ego más oscuro.
Hay misterios sensitivos
que no tienen nombre
(o que lo tienen,
y por eso es mejor
que ninguna tinta lo escriba)
pero esos misterios,
son como el arbusto
que crece sobre la piedra;
son los que generan belleza
cuando la piel se agrieta;
los que generan sueños,
cuando se apagan las ganas;
los que a los insípidos aromas maduros,
le otorgan sales,
que huelen a mar y montaña.
CREMASTER
Salir del enredo
tomar aire
poner en movimiento
las ganas y la mente.
Abrir los ojos
atravesar la miseria
los desprecios
las confusiones
Sostener la mirada
en el horizonte
en la ternura,
en el encuentro.
Amasar el barro y las cenizas
intentar un refugio.
Sí, me salvo
Hoy me salvo
Hoy congelo el júbilo:
nada me conmueve
Hoy quiero al que se me da la gana
y como se me da la gana de quererlo.
¡Me salvo!
Elijo del mundo:
la calma de mi casa,
el espacio amoroso,
el encuentro,
el silencio.
¡Me salvo!
Dejo caer los párpados
pesados como juicio:
sentencio por idiotas
a los que quieren decirte que hacer,
a los que se creen dueños de la verdad.
sentencio por idiotas
a los que critican todo
y hacen lo que critican.
Sentencio a los moralistas
con la palabra alistada
para prohibir,
para acusar,
para arrancar los sueños de los nadie.
Los juzgo.
¡Sí, los juzgo!
Los condeno
a mis labios secos y sellados:
no gastaré una sola palabra
en dialogar con ellos.
Y me juzgo sin tiempo
porque entiendo
que si no puedo controlarlo
no me pertenece,
y si no me pertenece,
no lo tengo.
No voy a apurarme.
No voy a reaccionar.
Voy a perdurar inmóvil,
al borde del camino,
ya no importan las ausencias,
ya no intentaré cambiar el mundo,
solo voy a permanecer
la vista en el cielo,
la piel desnuda
sobre la primavera
que huele a trinos verdes
a ternura fresca,
absolutamente a salvo:
transcurriendo
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